Soltar para fluir...

¡Hola mundo!

A veces, soltar no es necesariamente un adiós, sino más bien un «gracias». Comenzaré por decir que es dejar ir para así recibir lo que tenga que llegar después de eso. No soy experta en el tema pero conozco sobre el miedo y angustia que genera el hecho de poner distancia de un lugar, una cosa o incluso de una persona. El dejar ir no es solo porque ya no se quiera o que no se deba estar ahí, sino que quizás ya haya concluido el tiempo para estar o tengamos que poner una pausa para continuar y volver a comenzar una nueva historia. Es complicada la parte de que no es sano aferrarse a las cosas o a las personas, pero no es imposible de lograr aunque el proceso no es sencillo y mucho menos igual en todas las personas.




Durante toda nuestra vida experimentamos situaciones en las que tenemos que soltar, desde bebés un simple juguete, una comida, dejar el pañal, cambiar de escuela, dejar a tus amigos y maestros, cambiar de ciudad tal vez, es una serie de episodios de pérdida que no nos damos cuenta y aprendemos a sanar de manera natural, hasta ese punto está bien porque las heridas no duelen tanto, el problema es cuando crecemos y ya estamos consientes de todas las cosas y las personas que nos rodean, es ahí donde todo se vuelve complicado pero porque nosotros mismos lo ponemos de esa manera; en lo personal he tenido que soltar muchas cosas materiales y esas no me han dolido tanto, pero sí he tenido que hacerlo con personas, soltar familia: mis abuelos, tíos, primos y en especial a mi hermano y a una de mis mejores amigas, de igual manera hace un par de años tuve que soltar la que fue durante toda mi vida mi casa, mi hogar, la que en sus paredes quedó plasmada mi vida desde que tengo uso de razón, fue duro pero logré seguir viviendo, entendí y aprendí a agradecer lo que me dieron y enseñaron durante el tiempo que los pude disfrutar, compartir y vivir con ellos, sé que un día será mi tiempo y volveré a ver a mis seres queridos, en un plano distinto volveremos a reencontrarnos.

Soltar será siempre una de las situaciones más complicadas en la vida, hoy lo cuento desde mi experiencia personal, es una experiencia de vida que nadie entiende la lección hasta que se pasa por ella....y ¡Sí pasa!, todo pasa tarde o temprano y se supera, cada quién a su ritmo y a su tiempo, el amor por las personas no se va, simplemente guardamos lo mejor de ellas, los recuerdos y las enseñanzas, no se les olvida pero sí se les agradece haber estado con nosotros el tiempo que tenían que estar. A las cosas materiales también hay que agradecerles lo que nos sirvieron y acompañaron. Los empleos son parte de ello, a veces nos aferramos tanto a la zona de confort que no nos damos la oportunidad de ver esa otra parte del mundo que está ahí afuera esperando por nosotros, vivimos tantas experiencias unas buenas, otras no tanto pero nos cuesta muchísimo soltarlas para atraer nuevas vivencias personales y profesionales.

Con amor y agradecimiento hay que dejar ir, por bien propio y salud física y mental. Soltar nos ayuda a vibrar alto y dejar huellas bonitas en nuestro entorno, lo que se tiene que quedar con nosotros así será y lo que no, simplemente cumplió su ciclo. Con gratitud y añoranza por un futuro mejor y con mucho amor se puede lograr el proceso, solo lo lograremos el día en que estemos listos para esto.



De manera personal hay un decreto que me ayudó a lograr esto, se los dejo por si gustan ponerlo en práctica, nada se pierde con intentar. 😉

"(Repetir el nombre de la persona, cosa, lugar o situación) Nada te debo, nada me debes gracias por el tiempo que estuviste conmigo, las experiencias y aprendizajes, te dejo libre para continuar tu camino y yo el mío...gracias, gracias, gracias."

Se debe pronunciar 3 veces.



Gracias por leer. Hasta la próxima...



1 comentario:

  1. Hola! me gusto mucho el post, me parecio muy profundo. El decreto me parece perfecto y seguro que funciona muy bien. Besos

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